El cándido Orgón se ha visto cegado por la falsa devoción de Tartufo y lo ha introducido en su casa. A pesar de tener a toda su familia en contra, este hombre demasiado solo, con demasiada necesidad de creer, obnubilado por el simulado fervor celestial del estafador, avanza paso a paso hacia aquello que todos le desaconsejan y reprueban.