Hernán Gené :: Blog

Hoy hace 20 años que llegué a Europa. Lo recuerdo no porque presté especial atención a la fecha, sino porque esa noche me llevaron por las calles de Helsinki a ver las celebraciones de la noche de Walpurguis. Aquella noche de brujas muchas cosas ajenas a mi cultura llamaron mi atención, entre otras el ver a tantos jóvenes y no tan jóvenes con monos naranjas o blancos…; pregunté y me respondieron que así era como se preparaban para una noche de desmadre, para no ensuciarse la ropa, tan civilizados. Me resultó tan curioso, una costumbre tan alejada de mi realidad, que se me quedó grabada para siempre (fue, en realidad una de las muchas costumbres a las que tendría que acostumbrarme y hasta hacer propias –como la de llamar mono a una prenda a la que siempre había llamado overol, o, más bien, overall, en inglés)

Veinte años no es nada, dice la canción.

Para mí es una vida. Un día estás viviendo en un país que no es el tuyo, del que te vas apropiando poco a poco, y cuando te das cuenta ya han pasado 5 años; te dices “¡vaya, ya han pasado 5 años!”. A la mañana siguiente han pasado 20.

Han sido, son, años de aprendizaje, crecimiento, soledad, aventura, desprendimiento, amor, descubrimientos, avances, premios y reconocimientos, melancólicas lejanías, viajes.

A partir de aquella noche y durante aquel año 1997 recorrí Europa e Indonesia y casi a punto de regresar al que aún era mi hogar, Helena Pimenta me invitó a participar en el nuevo montaje de Ur, su compañía afincada en el País Vasco. Acepté y fue un año y medio entre ensayos y representaciones por toda España. Cuando aquello terminó, Jorge Eines y Carmen Vals me invitaron a dar un seminario de tres meses en su escuela de teatro, en Madrid. Acepté, y al promediar el seminario me sugirieron que me quedara durante todo el próximo curso… y acepté otra vez. Por eso, cuando ese mismo verano Gonzalo Arias Martínez me ofreció dar clases en la Escuela Municipal de Circo de Alcorcón acepté el ofrecimiento, y más tarde acepté la cátedra de teatro físico en la Escuela de Circo Carampa…

(¡¿Cómo no estar agradecido a todas estas personas que, sin saberlo, hicieron que mi destino fuera madurar en España?!)

Es por esa historia que cuando me preguntan por qué me fui de Argentina respondo que nunca me fui de allí, que simplemente me fui quedando en España, en Madrid, que los españoles no me dejaron regresar, y que me quedé aquí del modo más alegre que se me puede ocurrir: apreciado, con trabajo y necesitado.

Esta noche hace 20 años de aquello, de aquella primera Noche de Walpurguis por la que mi querida Viveca Hedengren me condujo, divertida ante mis ojos de sorpresa permanente, y acaso entreviendo mi futuro europeo.

A partir de allí, un largo encadenamiento de episodios tejió su red para que tantas veces me salvara de estrellarme contra el suelo, y para que disfrutara como sigo disfrutando de vivir en éste antiguo, confuso y contradictorio continente europeo, en ésta España que sufro como mía, en ésta Madrid mi querida ciudad.

Madrid, 30 de abril de 2017.-

2015-11-03 07.51.25Termina el V Clown Encuentro Internacional, de Bogotá.

logo_clown_encuentro_internacional_colombiaEn lo personal me voy muy satisfecho de haber compartido mi trabajo con los aprendices y con los profesionales. A diferencia de un festival de teatro, este, que también lo es, favorece y potencia la formación, el intercambio de opiniones y experiencias, a la vez que estimula proyectos y futuros encuentros.

Me sorprendí gratamente al ver que llegaban aquí estudiantes de Perú, Ecuador, Costa Rica, Puerto Rico, Argentina y de distintos puntos de la geografía colombiana, a encontrarse con profesionales de Colombia, Brasil, Perú, Inglaterra, Alemania, USA y España. Y más me sorprendí al descubrir que esto se repite en cada Clown Encuentro Internacional.

“Clown Encuentro Internacional” es un episodio grande y humilde, llevado adelante con muy poco dinero gracias al enorme esfuerzo de unas pocas personas, generosas y soñadoras.

Bien es sabido por quienes me conocen que hace ya tiempo que el clown ha dejado de ser el centro de mi trabajo teatral, y que recurro a él como herramienta de formación y como forma de búsqueda y creación en mis espectáculos. Aquí, entre tantos jóvenes ilusionados con una forma teatral difícil y escurridiza, que recorren tantos kilómetros para pasar una semana formándose y nutriéndose de experiencias y espectáculos, y que han hechos enormes esfuerzos materiales para concretar su sueño, me sentí halagado de que aún me vieran como una guía y un referente. Reflexiono sobre el enorme poder que el trabajo de clown ejerce sobre los jóvenes y veo en ellos a aquel joven entusiasta que fui, al que el descubrimiento de este personaje introdujo en un mundo teatral de enormes posibilidades expresivas, lejos de corsés y definiciones: un teatro total.

Ojalá haya más clown encuentros; me gustaría que sus factótums, Barnaby King, Fiorella Kollmann e Ilana Levy, no abandonen y consigan sacar fuerzas de flaqueza para volver a juntar a tantos teatreros del mundo de aquí a dos años. Ojalá lo hagan y ojalá Beto Urea, director artístico de esta edición, quiera continuar ejerciendo. Porque están dando al teatro la posibilidad de no ahogarse en sus formas, de no dejar de renovarse y de incorporar talento en la creación. Y están dando a los payasos del mundo, y a los que quisieran llegar a ser parte de ese mundo, un referente rico y exigente, a la vez que un mensaje claro y eficaz, de esfuerzo, dedicación, amor y duro trabajo.

Gracias, “Clown Encuentro Internacional”.

Macbeth, Banquo y las brujas por Théodore ChassériauMacbeth cabalga de regreso junto a su compañero, Banquo, tras una sangrienta pero exitosa batalla.

Encuentra en su camino unos seres extraños -brujas, dicen-, que lo saludan con su título y con uno más, thane de Glamis , que no le pertenece; luego le anuncian que en el futuro será rey. A su amigo también le hacen una extraña profecía: no será rey pero sí será padre de reyes. Las brujas se desvanecen en el aire y a poco Macbeth recibe la noticia de que le ha sido otorgado aquel título profetizado que no le pertenecía. La primera profecía se ha cumplido.

Ahora Macbeth, instado por su mujer, decide asesinar al rey y culpar al heredero para hacerse con la corona… Lo hace y así comienza una serie de asesinatos para mantenerse en el poder y, a la vez, evitar que se cumpla la siguiente profecía: que Banquo no será rey pero su hijo sí. Pero como las profecías son profecías, Banquo es muerto pero su hijo consigue escapar.

Pero, me pregunto y siempre me he preguntado, ¿por qué hace eso? Si la primera profecía se ha cumplido tan fácilmente y estando él mismo en la línea de sucesión (no en el primer puesto, pero sí unos pocos detrás) no tenía más que sentarse a esperar que los hados volvieran a manifestarse a su favor. Y la silla sería por demás cómoda: tiene varios títulos de nobleza, tierras, poder, y el enorme cariño y agradecimiento del rey.

¿Cómo es que no se plantea “bien, las brujas me profetizaron que sería thane de Glamis y, no sé cómo, eso se cumplió; ahora sólo me resta esperar a que, sin tampoco saber cómo, me nombren rey.”? ¿Por qué inicia una serie de infernales actividades, comenzando por el asesinato del rey, su benefactor, y que devienen en la enorme tragedia que Shakespeare nos legó. Macbeth, el asesino del sueño… Macbeth, que se atreve a levantar la tapa del infierno y mirar dentro…

Incluso, una vez muerto el rey se lanza Macbeth a una serie de asesinatos para mantenerse en el poder y, a la vez, evitar que se cumpla la siguiente profecía: que Banquo no será rey pero su hijo sí. Pero como las profecías son profecías, Banquo es muerto pero su hijo consigue escapar. Una prueba más de que las profecías se cumplen.

Tampoco su mujer parece ser más sabia al respecto: suponiendo que el destino de rey de su marido suponga el destino de asesino, ¿por qué apresurar las cosas de esa manera? El rey anuncia que pasará la noche en casa de los Macbeth -un honor envidiable por cierto-, para seguir camino a la mañana siguiente. ¿Pero es necesario precipitar las cosas y forzar el asesinato ya mismo? ¿No lo podrían pensar un poco mejor, con un poco de calma? Si el destino ya estaba escrito y fuese incluso el que Macbeth asesinara a su rey, ¿cómo podría ser que no hubiera otra oportunidad?

Sin embargo las brujas nunca hablan de asesinato: no dicen “salve Macbeth, que serás rey asesinando al rey”. No, sólo dicen “salve, Macbeth, que en el futuro serás rey.”

Para que al público no le quede duda de que las brujas ven más allá (y de que Macbeth no necesitaba meterse en tantos problemas) le hacen, una vez coronado y ya despeñándose en esa espiral infernal en la que se ha convertido su vida, dos nuevos anuncios: que no será vencido hasta que vea que el bosque que tiene delante de su castillo avance hacia él y que ningún hombre nacido de mujer podrá matarlo. Profecías por demás extrañas pero que se cumplen acertadamente en su momento.

Algo parecido sino lo mismo ocurre en “Los caballeros”, de Aristófanes: Nicias y Demóstenes, se lamentan de vivir sojuzgados por el gobierno corrupto y despiadado de Cleón,  así que deciden robarle un oráculo que el tirano guarda celosamente. Lo hacen y allí leen que la profecía dice que el tirano será derrocad por un vendedor de chorizos. Pues bien, ¿qué hacen estos dos en lugar de esperar a que la profecía se cumpla? Se lanzan a convencer al primer vendedor de chorizos que aparece de que se enfrente al tirano.

Bien es cierto que Nicias y Demóstenes no tienen el antecedente que sí tiene Macbeth (thane de Glamis) que verifica la eficacia de las profecías, pero sí es claro que creen en ellas y si es así ¿por qué no esperar a que se cumplan por sí mismas?

Claro que si los personajes no cometieran estos desatinos las obras no ocurrirían y debemos agradecer, en tanto que público y gentes de teatro, que tanto Macbeth y su esposa, como Nicias y Demóstenes se comporten tan compulsiva y precipitadamente, o de lo contrario no disfrutaríamos de las piezas. Hay que reconocer que el sentido común y la prudencia no son características sabias para los personajes.

Este sábado 5 de octubre volvemos con “La biblioteca de Scardanelli” a la sala de teatro “La Veleta” en Almagro, Ciudad Real.

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¡Os esperamos!

Centro de Estudios Teatrales - Estudio Hernán Gené

Nos complace anunciaros que hemos abierto una nueva web para el “Centro de Estudios Teatrales – Estudio Hernán Gené

En la web del Estudio Hernán Gené podréis ver la información de los nuevos cursos, artículos, imágenes, vídeos, etc…

Podéis pasaros a echarle un vistazo y si queréis hacernos llegar vuestras opiniones, sería un placer leeros.

Un saludo.

¡Hola!

Te contamos que ya hemos abierto la inscripción para los cursos 2013-2014 en el Estudio Hernán Gené.

Curso Regular, Teatro físico y gestual, Canto y danza para actores y Creación y temas avanzados de interpretación.

Infórmate pinchando sobre el banner de cada curso y empieza a programar tu vuelta de las vacaciones.

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Sol Goldentaer (Producción )

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Tel: 668 89 10 93

Un Mal Endémico

Uno de los males habituales que asola al teatro es el de Los Directores Que No Dirigen. Una plaga muy extendida.

Sencillamente se sientan y, haciendo alarde de su ignorancia (muchos de ellos ignoran su propia ignorancia) dejan que los actores hagan lo que puedan.

¿Qué es dirigir?, me pregunto.

Dirigir supone justamente eso: marcar un rumbo, una dirección -me respondo-, señalar un punto de llegada.

Con distintas artes, el director seduce al equipo para llevarlo en la dirección que ha elegido. Busca y define un estilo de interpretación común al elenco, y sienta las bases de toda búsqueda -no sólo la suya propia, sino la de todos los que le rodean en el trabajo, empezando por los actores.

Durante la travesía puede suceder que el rumbo cambie, que el derrotero se vea alterado un sinnúmero de veces por diversas circunstancias: nuevos descubrimientos en la pieza a montar, aportes de los componentes del equipo artístico y técnico, cambio de actores, acontecimientos varios, incluso fuera del ámbito teatral, etc..

Pero siempre será, debe ser, el que lleve la nave hacia el puerto que ha elegido y de la forma que ha elegido.

Incluyendo esta actividad de dirigir muchísimas responsabilidades y un enorme trabajo, ésa es, a mi entender, la tarea primera de un director de teatro.

Los Directores Que No Dirigen creen muchas veces que porque el actor se ha aprendido la letra para el primer día de trabajo y la puede decir con cierto encanto, y porque ha traído al ensayo una propuesta, generalmente vaga, de personaje, creen, digo, que todo va bien, y como no saben qué hacer -porque no lo saben, lo terrible es que no lo saben- dejan que la cosa transcurra sin siquiera participar.

Entonces sucede lo peor: por un lado, como alguien tiene que dirigir, la responsabilidad cae en manos de los intérpretes que, de manera consciente o inconsciente, se hacen cargo del estilo y de la puesta en escena. Deciden cuándo entrar, cuándo y por dónde salir, por donde caminar, qué tempo y qué ritmo utilizar, etc. Y lo que me parece aún peor, toman, inevitablemente, decisiones que hacen a la ideología del espectáculo. Y todo porque han caído en manos de alguien decididamente nulo para la tarea que debe llevar. (A menudo el actor no se da cuenta de que elevando el tono en tal o cuál réplica, o mirando o dando la espalda a su interlocutor en tal o cuál situación, etc., está definiendo la idea del espectáculo y esto, antes que nada, es la tarea del director)

Y por otro lado crean un clima de trabajo enrarecido, cansino, a la vez que favorecen esa actividad tan cara a los actores: la queja vedada y secreta.  

No me estoy refiriendo a directores a los que les gusta permanecer callados o aquellos que saben estimular el trabajo y nutrirse de los frutos que ese trabajo da para su puesta en escena; tampoco me estoy refiriendo a los que trabajan casi exclusivamente a partir de lo que el actor crea. Ni me estoy refriendo a los que se dedican sólo a trabajar la puesta en escena y dejan al actor librado a su suerte. Bien o mal esas son formas personales, y como tales nada cuestionables, de llevar la nave a destino.

Me refiero a los que no hacen nada que tenga que ver con dirigir el espectáculo hacia algún sitio. A los que un día, digamos entre la segunda y tercera semana de ensayo, dicen “Pasemos de la escena 1 a la 7” y al terminar ese pase dicen “Muy bien, muy bien. Hagámoslo otra vez, ahora hasta el final”. Como son ignorantes, dejan que pasen los ensayos así, trabajan en general, desoyen los múltiples pedidos de ayuda de los actores, se sienten agredidos a la primera observación de que al trabajo tal vez le falte algo.

 

Son ignorantes, y por eso desaprovechan la concentración de talento que se ha dado cita en la sala de trabajo, y firman espectáculos que el público no debería ver jamás.

Si son afortunados, un grupo de buenos actores le hace el espectáculo y ellos salen bien parados. Por mi parte, como actor, detesto hacer el trabajo que debería hacer otro y les huyo como a la peste, aunque a veces, no advertí el mal a tiempo y debo confesar que me encontré pillado, atenazado y fastidioso -porque trabajar con ese tipo de directores me fastidia- y termino entristecido por nuestro malogrado arte, que tan a merced de incompetentes se halla. Y así, entristecido, me pregunto por qué los actores favorecemos y permitimos que esta plaga se extienda y sobreviva.

 

Luego nos extrañamos de que la gente no quiera ir al teatro…

 

http://www.ojodeciclope.es

Me complace compartir con vosotros los nuevos cursos de clown para finales del 2012.

Se impartirán 2 cursos intensivos de clown para las siguientes fechas:

– TALLER FIN DE SEMANA: 17 y 18 de Noviembre 2012, Sábado y Domingo de 10 a 17h
– TALLER SEMANAL: 12 al 15 de Diciembre 2012, Miércoles al Viernes de 17 a 22h, Sábado de 10 a 15h

Se trabajarán los siguientes contenidos: Compromiso con el ridículo; Relación con el público; Técnicas de improvisación; Nociones de máscara neutra; Imitaciones: la imitación en el clown; Predisposición para el juego.

Curso de Clown Hernán GenéConseguiremos transmitir a los participantes la base de una técnica que abre las puertas a la exploración de nuevas formas de expresión teatral, no sólo en el terreno del humor, sino que por sus características estructurales abre las puertas a nuevas y variadas formas. El clown es un personaje que el actor compone basándose en su propia intimidad, en una profunda y personal relación con el ridículo y en estrecha relación con el público. Así los actores, desde el inicio del Taller, transitan a través de improvisaciones el camino que los llevará al encuentro de una verdad teatral tan rica como sorprendente. Los asistentes recorren, en forma eminentemente práctica, los distintos ítems que hacen al clown, quedándose luego de la experiencia con los estímulos necesarios para seguir ahondando e investigando en el tema por cuenta propia. Es este trabajo una experiencia que enfrenta a los actores no sólo con la posibilidad del fracaso y del ridículo sino con sus propios valores y su sentido de la verdad. Es la risa un termómetro tan afinado, tan exquisito e inmediato, que quien se mide con él debe estar siempre atento a su sinceridad y a su espontaneidad en el escenario. El público parece percibir el grado de exposición al que el actor se somete y reacciona de acuerdo a sus propios parámetros – que rara vez en estos casos parecen fuera de lugar – obligando al actor a transitar por un camino de su yo interno muy poco frecuentado. En suma, es una experiencia altamente enriquecedora para todo actor, no sólo para aquellos que se ocupan del humor.

Podéis leer el dossier del los cursos de clown aquí

Si necesitáis más información podéis escribir al mail de la escuela: info@chame-gene.com

Podéis visitar la web de la escuela chame-gene

Os esperamos

El centro latinoamericano de creación e investigación teatral en su web http://www.celcit.org.ar ha publicado tres nuevos documentales de bolsillo.

Destacamos el capítulo nº 3, entrevista a Hernán Gené. ¿Qué es un clown? ¿Cómo surgió? ¿Cómo se forma? ¿Clown o payaso?

Con la publicación de estos tres nuevos documentales se deja la “Serie de técnicas y oficios teatrales” en los sigiuentes 5 capítulos:
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